Idelcoop Fundación de Educación Cooperativa Número 247 Año 2025 Noviembre - Febrero

Dossier

Miradas interdisciplinarias sobre el movimiento cooperativo rural en la provincia de Entre Ríos

Camarda, Maximiliano; Catelotti, Karen; Roses, Paula Andrea; Gamboa, Daniela; Massera, Maricel; Wilson, Cristian Jorge

Resumen

Este dossier aborda el desarrollo histórico y contemporáneo del cooperativismo rural en Entre Ríos. Desde una perspectiva interdisciplinaria, y en el marco de un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de Entre Ríos, la publicación analiza la relevancia económica y social de las cooperativas dentro de una estructura productiva provincial heterogénea. La primera sección reúne artículos que analizan la historia del movimiento cooperativo entrerriano, particularmente de sector rural y de servicios, y el rol de las políticas estatales en su consolidación. La segunda sección se compone de entrevistas que toman las trayectorias de la Cooperativa Lucienville y de la Cooperativa Agropecuaria La Paz, ambas instituciones emblemáticas en el desarrollo regional. En conjunto, los aportes permiten comprender los vínculos entre cooperativismo, territorio y políticas públicas, al tiempo que recuperan memorias, transformaciones y desafíos actuales del sector en Entre Ríos. Resulta de gran importancia destacar estos recorridos regionales en el marco del Año Internacional de las Cooperativas.

políticas públicas economía social y solidaria cooperativas de servicio cooperativas agropecuarias

Introducción

El presente Dossier reúne diversas contribuciones que ofrecen miradas sobre el movimiento cooperativo en Entre Ríos. Sus territorios fueron los primeros en experimentar la influencia del movimiento cooperativo agrario en los principios del siglo XX. Diversas investigaciones coinciden en señalar a este espacio como cuna del cooperativismo en Argentina, especialmente en el ámbito agrario (Ferreyra, 2021), en estrecha vinculación con el temprano proceso de colonización, la llegada de la inmigración europea, y la difusión de los ideales de cooperación y ayuda mutua (Roses, 2025). Este reconocimiento se debe, en particular, a la creación de la Cooperativa Lucienville en Basavilbaso, considerada la primera cooperativa agrícola del país y antecedente fundamental del movimiento cooperativo nacional.

Partimos de comprender que nuestra provincia presenta una gran heterogeneidad socioproductiva, y específicamente, las cooperativas conforman una trama socio-productiva de larga tradición y de significativa relevancia. Asimismo, constituyen una característica distintiva de la actividad económica provincial (Rodríguez y Albornoz, 2020).

De esta forma, esta edición especial aborda el heterogéneo universo del cooperativismo de Entre Ríos, poniendo el foco en los procesos asociativos rurales y de servicios de la provincia, y enriquece su contenido con entrevistas a dirigentes de algunas experiencias asociativas del territorio entrerriano, recuperando voces del movimiento cooperativo que han contribuido al desarrollo en la provincia.

Esta edición se concreta en el marco del proyecto de investigación denominado: “El desarrollo de los procesos asociativos en la provincia de Entre Ríos, Argentina”, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Resolución “C.D.” 004/24), lo que le permite generar un abordaje interdisciplinario del movimiento, a partir de aportes provenientes de la Historia, la Ciencia Política, la Geografía, la Agronomía y la Economía. Por último, nos parece significativo generar esta propuesta de publicación en el marco del Año Internacional de las Cooperativas de la ONU 2025.

El presente dossier se estructura en dos secciones. En la primera de ellas, se realiza un análisis del desarrollo histórico de algunas ramas de la cooperación en la provincia de Entre Ríos y de la intervención estatal sobre el cooperativismo en los territorios rurales. En la segunda sección, nos sumergimos en la experiencia de dos cooperativas muy significativas para la historia del cooperativismo en la provincia: La Cooperativa Lucienville y la Cooperativa Agropecuaria La Paz.

De esta forma, la primera sección está integrada por el artículo “Una aproximación histórica a las cooperativas de Entre Ríos” de Maximiliano Camarda, Karen Catelotti y Cristian Wilson, el cual propone un recorrido por la historia de algunas ramas cooperativas de la provincia de Entre Ríos, desde sus orígenes a fines del siglo XIX hasta la década de 1970. A partir de fuentes documentales, estadísticas y estudios recientes, examina la expansión del movimiento cooperativo en sus diferentes etapas y en dos tipologías —agrarias y de servicios públicos—, así como su papel en el desarrollo económico y social del territorio. Sus autores y autora parten de la hipótesis de que la consolidación del cooperativismo entrerriano estuvo estrechamente vinculada con tres procesos fundamentales: la colonización agrícola, la expansión del ferrocarril y las políticas públicas de fomento productivo. A través de este enfoque histórico, genera un valioso aporte a la comprensión de las dinámicas locales que dieron forma a uno de los movimientos cooperativos más significativos del país.

También lo integra el artículo “La intervención estatal hacia el cooperativismo rural en Entre Ríos: la experiencia narrada por sus agentes” de Paula Andrea Roses y Daniela Gamboa. Este trabajo se propone recuperar las voces de los agentes estatales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Instituto Provincial de Cooperativismo y Mutualidades de Entre Ríos (IPCYMER), los que constituyen las principales agencias estatales que intervienen hacia el cooperativismo en los territorios rurales. Las autoras recuperan sus principales acciones implementadas, desde el retorno de la democracia hasta 2023, así como las principales relaciones interinstitucionales establecidas de manera colaborativa, tanto entre las instituciones públicas como las acciones conjuntas con las y los referentes del movimiento cooperativo. El trabajo para promover el cooperativismo de manera colaborativa fue una estrategia clave ante la variedad de personas y procesos productivos relacionados con el cooperativismo rural, para crear estrategias sostenibles para el sector.

En la segunda sección, nos sumergimos en la experiencia de dos cooperativas significativas para la historia del cooperativismo agrario argentino. El artículo “Memoria viva: el archivo de la Cooperativa Lucienville y la historia del cooperativismo argentino”, de Maricel Massera y Maximiliano Camarda, propone un recorrido por los orígenes del cooperativismo agrario argentino a partir del rescate del archivo histórico de la Cooperativa Lucienville, en Basavilbaso (Entre Ríos), reconocida como su cuna. A través de una entrevista con Nora Fistein, responsable del archivo, el texto reconstruye la trayectoria de una institución centenaria estrechamente ligada a la colonización judía impulsada por la Jewish Colonization Association y al desarrollo del ferrocarril en la región. El rescate de su acervo documental permite no sólo recuperar la memoria de una experiencia pionera de organización económica y social, sino también reflexionar sobre los desafíos actuales del cooperativismo en torno a la transmisión intergeneracional, la educación y la fidelidad de las personas asociadas.

Finalmente, el artículo titulado “La Cooperativa Agropecuaria de La Paz: una historia ligada al desarrollo económico del norte entrerriano” de Cristian Wilson reconstruye con mirada crítica la historia de esta emblemática cooperativa, a través del diálogo con Ronald Garnier, quien ha sido dirigente y presidente en varios períodos de la Cooperativa Agropecuaria de La Paz (CALP). En este texto se abordan las principales características económicas de la región norte, las estrategias de comercialización que ha llevado adelante la CALP, los objetivos que han marcado sus acciones a lo largo del tiempo, su integración en la producción de la región norte y su consolidación como una de las instituciones más importantes del sector agropecuario de la provincia de Entre Ríos, con presencia en el comercio internacional.

En conjunto, los trabajos reunidos en este dossier buscan aportar al conocimiento histórico y contemporáneo del cooperativismo entrerriano, rescatando tanto sus raíces como sus transformaciones recientes. A través de la articulación entre enfoques académicos y testimonios de actores protagonistas, esta publicación propone una mirada plural sobre un movimiento que ha sido, y continúa siendo, un pilar fundamental del desarrollo económico y social de la provincia.

La intervención estatal en el cooperativismo rural entrerriano. La experiencia narrada por sus agentes.

Paula Andrea Roses[1]

Daniela Gamboa[2]

Introducción

En estas páginas aproximaremos una reflexión acerca de la intervención estatal en el ámbito nacional y subnacional, centrándonos en las agencias que intervienen en el fomento y la promoción del cooperativismo rural en la provincia de Entre Ríos. Y de esta forma, reponemos las principales acciones que se realizaron desde la recuperación de la democracia hasta el 2023 hacia el sector.

El territorio entrerriano forma parte de la denominada región pampeana Argentina, sin embargo, solo la franja sur del río Paraná presenta una aptitud agrícola similar al resto de territorio pampeano, lo que le confiere características productivas diferentes al resto de la región.

La provincia se caracteriza por su diversidad productiva, no obstante, en las últimas décadas las profundas transformaciones en el sector agrícola entrerriano y la expansión principalmente del cultivo de soja, han transformado el paisaje rural, siendo los cultivos agrícolas de cereales y oleaginosas las actividades productivas de mayor relevancia. Este hecho queda evidenciado al analizar la superficie de uso agropecuario en relación a las explotaciones agropecuarias productivas (EAP) a partir de los datos del Censo Nacional Agropecuario (CNA) del año 2018 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Según los datos arrojados por el último CNA, Entre Ríos posee 5.613.721,5 hectáreas destinadas a uso agropecuario, representando el 94% del total de la superficie relevada en el operativo censal. Dicha superficie se encuentra distribuida en 13774 EAPS, de las cuales 8374 (60,7%) presentan superficie implantada con cultivos agrícolas (cereales y oleaginosas).

Al indagar el origen del cooperativismo rural en Entre Ríos, el mismo se remonta a principios del siglo XIX. En este periodo las y los productores entrerrianos enfrentaban desafíos productivos, financieros y de comercialización, a raíz de ello, comenzaron a organizarse de forma colectiva y solidaria para hacer frente a estas limitaciones, proceso que se termina consolidando con la creación de la primera cooperativa rural de Entre Ríos, en 1900, “La Agrícola Israelita” en Basavilbaso (Departamento Uruguay). Años más tarde, en 1913 se intenta establecer la primera cooperativa de segundo grado “Confederación Entrerriana de Cooperativas”, durante un congreso en la localidad de Lucas Gonzáles (Departamento de Nogoyá). Si bien dicha Confederación tuvo una exigua duración, la misma resurge en 1930 como Federación Entrerriana de Cooperativas (Lattuada, 2004).

Sostenemos que el avance del cooperativismo en Entre Ríos está relacionado con el vínculo entre el proceso de colonización, el proceso de inmigración, y la presencia de los ideales del movimiento cooperativo europeo en nuestros territorios (Roses, 2025). Es a partir de la convergencia temprana de estos procesos que se ha dado origen a las primeras experiencias asociativas, y por lo cual, se ha reconocido ampliamente en la literatura académica, a la provincia de Entre Ríos como cuna del movimiento cooperativo agrario (Pérez Colman, 1946; Bazán, 2016; Plotinsky, 2015).

El movimiento cooperativo en nuestros territorios se caracteriza por su heterogeneidad, alberga en su interior una diversidad de actores y de sectores económicos. El grado de heterogeneidad varía principalmente por el nivel de institucionalización, su relación con la naturaleza, el tamaño de la cooperativa, su capacidad de producción y de comercialización.

Según la información proporcionada por el CNA 2018 sobre los procesos asociativos a nivel provincial, el 22,5% de las y los productores entrerrianos/as integran alguna forma de asociativismo, la mayoría de ellos forman parte de cooperativas (73%), asociaciones gremiales (35%) y por último las entendidas técnicas como ser grupo CREA, Cambio Rural y AAPRESID (6,5%). Estas categorías son no excluyentes entre sí, los productores pueden formar parte de más de una entidad asociativa al mismo tiempo.[3]

Dada la amplia trayectoria del movimiento cooperativo en el espacio rural, nos parece importante, abordar la acción estatal hacia el mismo, porque consideramos que el Estado puede constituirse como un actor importante en los procesos asociativos, ya que se caracteriza por su potencialidad para estimular transformaciones político-subjetivas y ampliar el espacio de lo público no estatal, y por contar, asimismo, con capacidad para forjar alternativas socio-económicas sustentables o sostenibles (Gracia, 2015).

Para analizar las estrategias de intervención estatal en el heterogéneo movimiento cooperativo, desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta el 2023, adoptamos un enfoque predominantemente cualitativo, otorgando un lugar especial a las voces. El objetivo de este trabajo se centra en reconstruir el camino de las acciones estatales hacia el cooperativismo a partir del relato de dos agentes que son referentes territoriales claves en Entre Ríos. Dichos agentes, cuentan con extensas trayectorias en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Provincial de Cooperativismo y Mutualidades de Entre Ríos (IPCYMER) que han generado diferentes estrategias para el fomento del cooperativismo rural a nivel provincial.

En nuestro trabajo, nos enfocamos en estas instituciones porque son las que generan las principales acciones hacia el cooperativismo rural en la provincia, de todas maneras, no desconocemos que hay otras instituciones estatales que han aportado a su desarrollo y al fortalecimiento del trabajo colaborativo en el sector.

Nuestro trabajo se encuentra estructurado en tres momentos claves. En el primer apartado, nos interrogamos sobre los puntos nodales de la intervención estatal del ámbito nacional en el cooperativismo rural entrerriano. En la segunda sección, nos centraremos en las principales estrategias que se han desarrollado desde el área subnacional para la promoción del cooperativismo y generar estrategias de integración cooperativa. En cada uno de estos momentos examinaremos las acciones coordinadas entre diferentes organismos públicos. Por último, desarrollaremos las principales conclusiones a las que arribamos en nuestro análisis, con un especial énfasis en los puntos de contactos y convergencia entre los relatos de los agentes entrevistados.

La intervención en el cooperativismo rural desde la trayectoria de los agentes

Para aproximarnos a comprender las intervenciones estatales hacia el cooperativismo desde el gobierno nacional en las áreas rurales de la provincia de Entre Ríos, nos acercamos a uno de los referentes territoriales del INTA, institución creada el 4 de diciembre de 1956, a través de la Ley N° 21680/56, con la finalidad de “impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuaria y acelerar, con los beneficios de estas funciones fundamentales, la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural” (CFR, ART. N° 1 Ley 21.680) y se constituyó como una de las instituciones con más trayectoria en el desarrollo rural y mayor alcance geográfico nacional.

En sus inicios, los lineamientos principales de la extensión en INTA fueron, por un lado, la asistencia técnica y por otro la educación,[4] con la finalidad de aumentar la producción agropecuaria y mejorar la vida en el medio rural. En este contexto, la dirección de extensión de INTA en el año 1973 afirmaba que los objetivos para mejorar las comunidades rurales eran específicamente:

1) Desarrollar el espíritu de comunidad en el agricultor y la población rural en general, propendiendo a la más íntima solidaridad y preocupación mutua por el progreso y bienestar económico y social común del campo y la ciudad. 2) Estimular y desarrollar el espíritu de cooperación. 3) Promover el desarrollo de organizaciones juveniles agrarias tendientes a la capacitación técnica” (Losada Flores,1986)

De esta forma, INTA generó diferentes estrategias en pos de estos objetivos, entre ellas destacamos la creación de Agencias de Extensión Rural (AER).

La creación de las AER en 1956 tenía como objetivo inicial aumentar la producción para generar divisas que ayudaran al desarrollo de la industria nacional. Para tal fin era esencial la transferencia de tecnología al sector agropecuario, entendiéndose al desarrollo “como un pasaje lineal de la sociedad de tipo tradicional (…) hacia la sociedad moderna donde predominan los patrones de lucro, neutralidad afectiva, universalismo, especialización y soluciones técnico-científicas para la solución de los problemas comunes” (Machado, 1975, citado por Alemany, 2011, p.142).

Bajo esta premisa fue creado el servicio de extensión de INTA, con el objetivo transformar la realidad rural a partir de la innovación tecnológica y del conocimiento “como medio para salir del atraso y del bajo nivel de vida del medio rural” (Alemany, 2011, p. 5).

En sus inicios, los proyectos de extensión INTA basaron sus líneas de acción en la conformación de grupos de trabajo formados a partir de intereses comunes que presentaban los distintos integrantes de la familia rural. De esta manera, se crean tres tipos de grupos de trabajo: 1) el grupo de productores/as destinado fundamentalmente a transmitir y enseñar nuevas técnicas y tecnologías relacionadas a la actividad agropecuaria, 2) el club de hogares destinados a las mujeres para abordar las problemáticas relacionadas al hogar y 3) el club 4-A formado por jóvenes hijos/as de productores entre 10 y 18 años. (Losada Flores ,1986).

Esta forma de fomentar los procesos asociativos productivos desde el INTA, continúa con el retorno de la democracia. En los grupos 4A de jóvenes rurales, los y las extensionistas de INTA impulsaron la generación de proyectos productivos individuales, los cuales se basaban en la cría de animales, siembra de cultivos, mejora de viviendas, entre otros. Dichos espacios asociativos se generaban en los territorios rurales y se denominaban igual que sus distritos de pertenencia para fomentar el arraigo territorial, como nos comenta uno de los agentes respecto de sus experiencias realizadas en los años noventa:

En la zona de Ramírez (…) el grupo de Chilcas que es un distrito y el de Isleta que es otro distrito, eran los lugares donde nosotros a través de la escuela hacíamos reuniones en la zona y desarrollamos estas actividades con los jóvenes, que no solamente trabajamos los temas técnicos, si no se trabajaban muchos temas y eran grupos mixtos, de mujeres y varones (Entrevista a agente[5] del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).[6]

Es en este grupo de jóvenes (4A) principalmente los y las extensionistas abordan los principios del cooperativismo y los beneficios socio económico-productivos que la conformación de cooperativas trae aparejado, entendiendo al cooperativismo como una herramienta para impulsar el desarrollo rural y la permanencia de productores/as y su familia en el campo.

Otra de las iniciativas estatales hacia el cooperativismo que se llevaron adelante desde el servicio de extensión de INTA, está relacionada con los encuentros de los diferentes grupos de jóvenes de la provincia en el Centro de Capacitación Integral INTA (CECAIN), donde además de la sociabilización y capacitación en cuestiones relacionadas a la producción, se impulsaba el movimiento cooperativista.

Aproveché las relaciones con el movimiento cooperativo y empezamos a hacer (…) capacitaciones. Y empezamos a trabajar con las cooperativas, la de Crespo, porque en aquel tiempo (…) fomentamos algunas reuniones entre varios grupos de jóvenes con las cooperativas. Esa experiencia de haber conocido otros grupos que estaban vinculados a la Asociación de Cooperativas Argentinas, [nos permitió armar] un pequeño programa de Capacitaciones. [Hacíamos] reuniones de estos grupos de jóvenes trabajando también en el CECAIN (Entrevista a agente del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

El CECAIN, se crea según Goette (2024), a finales de la década de los 60 y surge como un espacio de capacitación y formación dentro de la estructura de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Paraná fue un lugar de encuentro, constituyéndose como un lugar icónico de reunión en los años noventa, donde se convocaba a las y los jóvenes para formarse no solo en cuestiones técnicas sino también en lo referente a la conformación y sostenimiento de las cooperativas.

En el mismo sentido y siendo una de las características distintivas de su implementación en la provincia de Entre Ríos, se incluyó a personas que habían trabajado anteriormente en un proyecto de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) que buscaba fomentar el crecimiento de las cooperativas rurales y también abordaba el problema del arraigo juvenil. Esto posibilitó fusionar las dos estrategias y generar mayor cooperación de las y los integrantes de diferentes instituciones locales:

Hubo muchas cooperativas que también aprovecharon para desarrollar su proceso de intervención a través del programa. Por ejemplo, recuerdo a la Cooperativa de Lucas González (…) no podía solventar al técnico porque era chiquita. Entonces a través del programa Cambio Rural, él entró, armó un grupo de productores de la cooperativa y la cooperativa le ayudaba económicamente y con un vehículo ¿no? Entonces (…) son modalidades de intervenciones mixtas entre el cooperativismo y el Estado que empezaron a funcionar. Yo terminé con la cooperativa y como agente del proyecto de cambio rural, donde también siempre se fomenta el trabajo desde el punto de vista cooperativo. Esto fue en el 93. (Entrevista a agente del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa”).

Esta actividad desarrollada de manera conjunta entre el Estado y las cooperativas consistía principalmente en el asesoramiento de las y los técnicos profesionales a los grupos de productores/as. Las instituciones estatales ponían a disposición los recursos humanos y las cooperativas brindaban apoyo económico y contribuían con la logística del traslado requerido para realizar las reuniones en diferentes localidades de la provincia.

Esta forma de intervención mixta Estado-cooperativa permitió a las y los productores/as desarrollar proyectos productivos individuales con el asesoramiento profesional, y a su vez, permitió que se inicien y consoliden procesos colaborativos entre los mismos.

A mediados del 2000, Agencias de Extensión Rural (AER- Paraná) en conjunto con la Federación Agraria de Entre Ríos y algunos estamentos del gobierno provincial trazaron estrategias de trabajo con grupos de jóvenes rurales. Tenían la finalidad de fomentar la autonomía productiva de las y los jóvenes, a través de la creación de emprendimientos productivos y/o la prestación de servicios de maquinaria, estas últimas facilitadas a las y los jóvenes por las cooperativas locales.

Este plan de trabajo delineado en conjunto entre AER de Paraná y AFA tenía como objetivo fundamental la permanencia de las y los jóvenes hijos/as de productores/as en las localidades rurales. 

El arraigo es una bandera que pone la Federación Agraria, y bueno en ese marco se trabajan estos temas. O sea, nosotros decíamos: “si el joven tiene campo, estaría bueno ayudarlo a que se independice o destete a través de una ayuda económica y que pueda (en una) porción de tierra (…) completar su ciclo de productor”, que no lo tiene. Porque él hace una parte y el padre le hace otra.

[ la otra línea de trabajo era] cuando los jóvenes tomaban una actividad que no tenía que ver con la del padre y la desarrollaban, y [ la otra línea era] la posibilidad de servicios, que esto tampoco lo logramos hacer, que era que a través de la cooperativa se consigan alguna maquinaria y que los jóvenes brinden un servicio. Esas eran las tres líneas de trabajo que teníamos siempre detrás de lo que era la capacitación y todo eso. (Entrevista a agente del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

Es importante destacar que la incorporación del cooperativismo en la agenda del INTA fue impulsada por el interés de las y los agentes de extensión que integraban las AER, a partir de las relaciones establecidas anteriormente con otras instituciones. Por este motivo, nos parece importante resaltar este vínculo inicial que dichos/as agentes han establecido con la experiencia[7] “Acción Cooperativa de Extensión Rural”, la cual  fue el semillero para pensar estrategias de inclusión para las y los jóvenes. En términos de los agentes:

No estaba institucionalizada. Porque desde el INTA lo que sí estaban institucionalizadas eran las capacitaciones, porque nosotros a los jóvenes los llevábamos al INTA y armábamos capacitaciones donde participaban actores del INTA, cualquier profesional que sé yo, incluso lechería, lo que fuera y también participaban algunos capacitadores de Federación Agraria (…) Y bueno, ellos colaboraban y nosotros también para estas capacitaciones. Y después cuando terminaban, yo solo o con Alfredo nos íbamos a las distintas localidades, nos quedamos y hacíamos algunas reuniones a la noche. Y después fuimos tratando de fomentar que las cooperativas contraten a una persona para ese fin. (Entrevista a agente del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa”).

Las acciones que realizaba el INTA hacia el cooperativismo no formaban parte de los objetivos iniciales de la institución, no obstante, los incentivos hacia dichas iniciativas se encuentran presentes en los requerimientos de los programas y estrategias de desarrollo rural (Cowan Ros y Berger, 2018).

Durante el periodo comprendido entre los años 2003-2008 se firmó y materializó el convenio entre INTA y las Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (CAFER). Dicho convenio generó un espacio donde se enlazaron los objetivos de las instituciones participantes y se diseñaron estrategias de acción conjuntas teniendo como finalidad el desarrollo del medio rural aplicando los principios solidarios del cooperativismo como una herramienta para tal fin.

CAFER colaboró económicamente para trabajar en dos frentes o dos estrategias. Una, formar centros de Federación Agraria vinculados a las cooperativas y la otra era armar un equipo de capacitación con los profesionales de las cooperativas. O sea, todos los que estaban vinculados a las cooperativas nos reunimos, yo no me acuerdo si mensualmente o más o menos con una tendencia así de varias veces, para trabajar temas vinculados a la profesión, a capacitación. (…) 10 grupos, uno en cada cooperativa digamos. Cada grupo tenía variados números entre 10 y 30 personas. (…) le hacíamos trabajar determinadas temáticas a los jóvenes y esas temáticas estaban vinculadas a un encuentro que se hacía todos los años. (Entrevista a agente del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa”).

A la acción conjunta INTA-CAFER se le suma la Federación Agraria Argentina (FAA) que tenía como propósito inicial capacitar a las y los profesionales que trabajaban en las cooperativas de Entre Ríos en temas vinculados al cooperativismo. Sin embargo, a partir de los requerimientos de las y los profesionales las capacitaciones se reorientaron para enfocarse en temas relacionados con la producción. 

A partir de los relatos de las y los agentes se observa que el trabajo en conjunto entre las instituciones estaba principalmente focalizado hacia los jóvenes rurales. Se fomentaba la creación de grupos que funcionaban en el interior de las cooperativas y se generaban encuentros anuales entre los grupos conformados. En dichos encuentros se impartían capacitaciones sobre cooperativismo, así como sobre cuestiones técnicas vinculadas a la producción.

Por último, observamos que la acción de las y los agentes de las AER INTA, jugó un rol importante en la formación y fortalecimiento del Cooperativismo en la ruralidad de la provincia de Entre Ríos.  Los trabajos realizados mancomunadamente entre las cooperativas y las y los agentes de extensión permitieron la resolución de desafíos de índole productiva y posicionar al cooperativismo como una herramienta valiosa para el desarrollo del sector agropecuario, para abordar la problemática de la permanencia de las juventudes en el medio rural y como una forma de hacer frente a las necesidades comunes de la vida en la ruralidad.

La intervención estatal a nivel subnacional. La perspectiva de las y los agentes en el cooperativismo provincial

En lo que respecta a las iniciativas dirigidas al cooperativismo desde el gobierno subnacional, cabe destacar la sanción de la Ley Provincial Nº 8130 en el año 1988, mediante la cual, la provincia adhirió a la Ley Nacional Nº 23.427. Además, generó diversas normativas complementarias a lo largo del tiempo. Entre estas, se pueden citar los decretos provinciales N° 1694/89, N° 5773/92, N° 929/96 y N° 1032/14, que permitieron un margen de acción estatal. Como se afirma en esta entrevista:

Nosotros los entrerrianos tenemos la suerte que [contamos con] una ley provincial N° 8130 (…) [que establece que los] fondos que bajan a la provincia a través de la coparticipación federal, una vez que el gobernador ingresa el presupuesto, esos fondos afectados nos permitían desde el IPCYMER, dar crédito y subsidio. (Entrevista a ex-director del IPCYMER. 18 de septiembre de 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

Al establecer un fondo económico específico, se otorga cierta autonomía para impulsar iniciativas que fomenten el cooperativismo y la educación cooperativa, que son metas que se encuentran claramente explicitadas en la ley 8130. A partir de ello, se establece que “los recursos que por el régimen de coparticipación federal le corresponden a la provincia en los mismos términos que los previstos para la secretaría de acción cooperativa por la Ley 23.423, sean administrados por la Dirección de cooperativas y mutualidades de Entre Ríos” (ley provincial N° 8.130), dirección que posteriormente obtuvo el rango de instituto, y actualmente, es el denominado IPCYMER. 

De esta forma, a través de dicha normativa se manifiesta la importancia de generar políticas públicas hacia el sector, y se fijan fondos específicos para llevar adelante “la misión de promover la acción mutual y cooperativa en Entre Ríos según lo establecido en los convenios suscriptos con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES)” (Gobierno de Entre Ríos, S/F).

Por lo tanto, existe una comunicación constante entre el gobierno subnacional, a través del IPCYMER, y el gobierno nacional a través del INAES. Este último, fue creado en el año 2000, a través del decreto 721/2000, dependía del Ministerio de Desarrollo Social (actualmente el Ministerio de Capital Humano) y se constituyó como el organismo que regula la política pública del sector cooperativo. También promociona la actividad cooperativa a partir de la Ley Nacional Nº 23.427 que da origen al Fondo de Educación y Promoción Cooperativa, y fue modificada por la Ley Nacional N.º 25.791 y su Decreto Reglamentario N.º 1948/87.

El INAES es el Instituto Nacional, órgano de aplicación de toda la política nacional [sobre el] cooperativismo y mutualismo. Luego por convenio se les otorga a los órganos locales, caso IPCYMER, caso del Instituto de Córdoba, caso del tema de Santa Fe, se le otorga facultad de fiscalización pública porque la fiscalización privada de las cooperativas la hacen los síndicos. (….) La fiscalización pública es la que tenemos nosotros los órganos locales en nuestra jurisdicción. (…). Entonces el INAES después por convenio delega esas facultades de fiscalización pública. Lo demás, el otorgamiento de las matrículas, el kit de las matrículas, los sumarios nacionales y todo, pasa por la órbita del INAES en consonancia o en un trabajo conjunto con los órganos locales (Entrevista a ex-director del IPCYMER. 18 de septiembre de 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

Se pueden observar diferentes componentes que se establecen desde el INAES sobre las intervenciones del gobierno subnacional. Dentro de las principales funciones que tiene actualmente el IPCYMER se encuentra: asesorar a las personas que quieran formar cooperativas y mutuales, firmar libros sociales y contables, vigilar que se cumpla la Ley de Mutualidades Nº 20.321/1973 y la Ley de Cooperativas Nº 20.337/1973 y las normativas provinciales que las complementan. También se encarga de capacitar y asesorar en la elaboración de políticas públicas y acciones vinculadas al mutualismo y cooperativismo en la provincia (Gobierno de Entre Ríos, S/F).

A partir de este marco, se generaron diferentes estrategias para desplegar acciones hacia la promoción del cooperativismo en los territorios. No obstante, esto variaba en función de las orientaciones de cada espacio gubernamental:

Vuelvo a repetir que ahí también pasaba, yo que estuve en varias gestiones, hubo gestiones que nos daban mucha bola a los órganos locales y otras gestiones que, como hacen los porteños, creían que el país terminaba allá en la General Paz. (Entrevista a ex-director del IPCYMER. 18 de septiembre de 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa)

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En este contexto de diferentes percepciones sobre las formas de hacer política y las dificultades de articular entre diferentes estructuras y gestiones políticas, el IPCYMER buscó generar distintas acciones con los gobiernos locales.  Entre ellas, es importante mencionar, las capacitaciones en cooperativismo, el acompañamiento en los procesos de constitución de cooperativas, la promoción como forma de desarrollo local y en algunas oportunidades, se establecieron áreas municipales que abordaron las problemáticas del sector:

Armé la [dirección] de Concordia, armamos la de Paraná que sigue existiendo y armamos la de Santa Elena. Tuvimos cuatro direcciones municipales de cooperativas. Con convenios sin transferirles la fiscalización pública. Después la de Gualeguaychú [a través de la cual] hicieron una radio cooperativa que creo que sigue existiendo. (Entrevista a ex-director del IPCYMER. 18 de septiembre de 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

Estas acciones con los gobiernos locales permiten un mayor control y acompañamiento sobre la gestión de las cooperativas y las cuestiones burocráticas y legales de la inscripción y sostenimiento de las cooperativas. Asimismo, se generaron estrategias de colaboración con otras instituciones públicas para abordar problemáticas vinculadas al desarrollo del cooperativismo en el ámbito rural. Un ejemplo rememorado por los agentes se desarrolló en la década de los noventa con un programa destinado a fomentar la juventud:

La Dirección de Cooperativas, nos ayudaba económicamente para poder juntar los chicos y llevarlos al CECAIN. El CECAIN es un centro de capacitación que está en el INTA, no sé si conoces (…) en algún tiempo donde se llevaban jóvenes a capacitar al INTA de Paraná (…) Parte se desarrollaba en el CECAIN y parte digamos era en los campos mismos de los productores, donde ahí el extensionista del INTA acompaña estos procesos. Y nosotros con los jóvenes cooperativistas hicimos algo parecido, a las a la escuelas EFAS[8] con los distintos grupos de las juventudes ¿no? Los llevábamos al CECAIN y los capacitamos, ahí en temas vinculados al cooperativismo y algunas temáticas técnicas, de paso mostramos el INTA. Bueno, esa estrategia de trabajo fue como ir mezclando un poco lo que era el CECAIN, con un poco la historia dentro de las juventudes de las cooperativas y con un financiamiento (…) a través de lo que era la Dirección de Cooperativas [y Mutualidades de la provincia de Entre Ríos]. (Entrevista a agente del INTA. 19 de agosto 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

A partir de esta iniciativa gestada por los y las agentes del INTA y con el acompañamiento de la Dirección de Cooperativas y Mutualidades (hoy IPCYMER), se abordó la problemática del arraigo rural y las juventudes, con la finalidad de generar estrategias asociativas para que las juventudes se queden en el campo.

Por otra parte, se fueron desplegando distintas estrategias para tener una mayor acción en los territorios provinciales. Entre las medidas implementadas por el IPCYMER se incluyó apuntalar los vínculos entre cooperativas y emprendimientos que crean, producen y comercializan productos o servicios que están conectados entre sí. Aunque no se originan cadenas de valor, en ciertos sectores se logró establecer una articulación entre cooperativas y experiencias autogestivas.

Cuando nosotros asumimos no había ninguna federación ni nada y logramos gracias al Consejo Apícola Provincial,[9] [la conformación de] 26 cooperativas apícolas en la provincia, de las cuales, hemos realizado bastante intermediación, hay tres [de ellas] que pueden exportar directamente, que antes el exportador le decía “te pago tanto el tambor si la quieres bien, sino (…)”. Y te encontrás con estas cosas, han podido lograr que todos los fondos vengan a la Federación, entonces ellos armaron un fondo rotatorio, que es lo bueno. Entonces no tenían que estar los gobiernos atendiendo teniendo problemas individuales de cada uno, sino que había problemas de financiamiento para un negocio común e iban a la Federación y la Federación les decía “Bueno ¿qué vamos a hacer? ¿Cuántos tambores necesitas? (…) En la apícola de Paraná 40 (…) en Victoria 20, (…) allá de la Picada tantas”. Hacían compras conjuntas, que es lo importante, no solamente de tambores sino de insumos, colmenas, cuadros, etcétera. (Entrevista a ex-director del IPCYMER. 18 de septiembre 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

El trabajo articulado que se ha promocionado sobre las cooperativas apícolas de la provincia de Entre Ríos, es un ejemplo importante sobre cómo generar estrategias para apuntalar a un sector productivo y fomentar la autonomía de las cooperativas. En este caso, la unidad del sector cooperativo constituye un camino útil para insertarse en un comercio más justo. En este sentido, unirse entre cooperativas o experiencias asociativas permite a las y los productores ejercer una presión hacia los valores de venta de sus productos y tener una mayor ganancia.

En sintonía con esta problemática de comercialización se encontraba el sector lechero, los tambos han sido perjudicados históricamente al momento de insertar su producto en el mercado. Por este motivo, se creó en el año 1969 la Cooperativa Entrerriana de Productores Agrarios del departamento La Paz Ltda., popularmente conocida como CEPAL, con el objetivo de generar un agregado de valor a los tambos de la zona a través de la elaboración de distintos tipos de quesos. En los últimos años —ante las dificultades que atravesó la producción tambera— el Estado provincial a través del IPCYMER acompañó en un proceso de unificación con La Cooperativa Agropecuaria La Paz (CALP), para de esta manera sostener “la cuenca lechera”, evitar el cierre de pequeños tambos de la zona (Roses, 2025).

La CEPAL estaba quebrada desde el año 50, debía no sé cuántos papeles, no producía y de las cinco integraciones que yo te mencioné que pude hacer, esa es una. Hoy es una potencia, el almacén de campo no sé si lo han visto, camino a San Gustavo (…) Ellos empezaron haciendo cuatro tipos de quesos, porque tiene una plantita chica de procesamiento de leche y después le agregaron esto. (Entrevista a ex-director del IPCYMER. 18 de septiembre de 2025. Entrevistadoras: Paula Roses y Daniela Gamboa).

El almacén de campo les permite a las y los productores vender directamente sus productos a un precio más justo, además la cooperativa La CEPAL cuenta con el sello de “Comercio Justo”, que certifica una forma de trabajo respetuosa con el ambiente y con sus trabajadores/as. La integración entre cooperativas ha permitido mejorar la situación de la entidad, en términos de sus integrantes:

Se compra leche se elaboran y comercializan quesos, trabajamos en conjunto con la CALP, hace más de diez años nos integramos porque nosotros somos una cooperativa chica, estuvo a punto de cerrar en su momento, hasta que ellos hicieron una inversión, puso calderas, y empezamos a elaborar. Antes se vendía la leche a Cotapa, a Paraná (El miércoles Digital, 28 de marzo de 2021).

Aquí es importante mencionar la importancia de generar ciertas articulaciones entre los actores del mismo sector rural, más aún cuando son producciones que se insertan en un mercado muy competitivo y de grandes condiciones de vulnerabilidad social. Estas experiencias generaron una mayor autonomía productiva de las cooperativas y mejoraron su posición en el mercado. Aunque los y las mismos/as agentes destacan que es un desafío y una deuda generar más integraciones en el territorio.

Aunque el IPCYMER es el principal organismo provincial que interviene hacia el cooperativismo, también existen experiencias de fomento al cooperativismo rural vinculadas a otros organismos estatales. Al contar sus trayectorias las y los agentes estatales resaltan rápidamente dos políticas públicas claves que se gestaron a partir de los años 80 y tuvieron un impacto significativo en tiempo y espacio: Los Grupos de Intercambio Solidario de Entre Ríos (GISER) y el Programa Cambio RURAL.

El programa GISER surge a partir del proyecto elaborado por el Instituto Provincial de Transformación y Colonización Agraria (IPTACAER) en 1988, para abordar la problemática de la escala de producción de los y las productoras a partir de  impulsar “por medio de su organización en grupos que mediante el asesoramiento de un profesional recepcionan e incorporan tecnologías, intercambian experiencias productivas y/o se integren horizontal y verticalmente” (Programa Grupo de Intercambio Solidario Entre Ríos 2011. Citado en Goette, 2014 p.4).

 A partir de este programa, se genera una asistencia técnica y se promueve el asociativismo de pequeños/as productores/as para resolver cuestiones vinculadas al volumen y calidad de la producción y la apertura de nuevos canales de comercialización.

Otra de las acciones hacia el fomento del cooperativismo que ha tenido una amplia trayectoria y aparece en las voces de las y los entrevistados es el programa Cambio Rural que comenzó a ejecutarse en mayo de 1993 por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) y se llevó adelante de forma articulada entre dicha secretaría y el INTA (Boivin,1997).

Finalmente, es importante destacar que la Secretaría de Economía Social de la provincia de Entre Ríos ha implementado algunas acciones hacia el asociativismo rural. En el período 2013-2015, se estableció un consorcio de gestión rural que abarcaba todo el territorio provincial, lo que resultó en una línea de microcréditos rurales (Cfr. Pérez et al., 2018). Aunque las acciones de esta Secretaría se centraron principalmente en el ámbito urbano, en el período 2019-2023 se incrementaron las acciones dirigidas a la agricultura familiar y a las y los sujetos rurales (Roses, 2025).

Conclusiones

En este trabajo analizamos la intervención estatal en el cooperativismo rural en la provincia de Entre Ríos, enfocándonos en la perspectiva de los agentes. Partimos de las primeras experiencias de acciones hacia el cooperativismo rural que se llevaron adelante desde la recuperación de la democracia hasta el 2023. En un primer momento, muchas iniciativas estatales hacia el cooperativismo son principalmente promocionadas por sus agentes, como desarrollamos en el caso del INTA, es decir, se conforman “desde adentro de las instituciones”, aunque no integran los objetivos institucionales. A su vez, los agentes estatales han considerado al cooperativismo como una herramienta para abordar la problemática del arraigo de las juventudes en el ámbito rural.

Una de nuestras principales apreciaciones está relacionada con la trayectoria de trabajo colaborativa entre las distintas instituciones, lo que les ha permitido crear estrategias más efectivas para promover el cooperativismo rural con limitados recursos económicos, algo que las instituciones no podrían haber logrado por separado.

Estas articulaciones constituyen la base de una amplia gama de acciones hacia el cooperativismo rural, no obstante, se encuentran limitadas por las dificultades para conectar diferentes estructuras y gestiones políticas y por las visiones sobre “cómo hacer política” que se encuentran inmersas en ellas.

 Por último, es importante destacar que la heterogeneidad de sujetos y procesos productivos que están vinculados al cooperativismo, representan un desafío para las y los agentes estatales al tratar de generar estrategias sustentables y sostenibles hacia el sector.  Algunas cooperativas se encuentran en una mayor situación de vulnerabilidad social y desigualdad ante el mercado, por lo cual, consideramos que la intervención del Estado es esencial para fortalecer los procesos de integración y cooperación entre los actores que forman parte de una misma cadena de valor.

En este sentido, las acciones conjuntas entre las instituciones estatales y las cooperativas permiten propulsar y fortalecer la diversidad de actividades productivas que abarca el sector agropecuario entrerriano.

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  • Entrevistas:
  • Entrevista a agente del INTA. (19 de agosto 2025). Realizada por Daniela Gamboa y Paula Roses en la ciudad de Paraná. Transcripción de Pamela Urich.
  • Entrevista a ex-director del IPCYMER. (18 de septiembre de 2025). Realizada por Daniela Gamboa y Paula Roses en la ciudad de Paraná. Transcripción de Pamela Urich.

Notas al pie

[1] Facultad de Trabajo Social (UNER). Instituto de Estudios Sociales INES (CONICET UNER). Correo electrónico: paularoses1986@gmail.com

[2] Instituto de Estudios Sociales INES (CONICET UNER). Correo electrónico:

danielamarinag@yahoo.com

[3] En el CNA 2018 no se encuentra discriminado que las personas pueden participar en distintos grupos de forma simultánea, por esta razón la suma de los porcentajes parciales (114,5%) exceda el 100%.

[4] Por esto cada Estación Experimental de INTA cuenta con Agencias de Extensión Agropecuarias distribuidas en el territorio, cuyo personal en una primera instancia estaba conformado por técnicos y técnicas, asesoras de hogar y asesores y asesoras juveniles. Actualmente, el personal de las agencias tiene perfiles específicos, son mayoritariamente ingenieros/as agrónomos y médicas/os veterinarios.

[5] En estas páginas preferimos omitir los nombres de los agentes estatales para preservar la identidad de las personas que tanto han contribuido a nuestro análisis.

[6] Se agradece a la licenciada Pamela Urich integrante del Instituto de Estudios Sociales por su labor en la transcripción de las entrevistas realizadas para este artículo.

[7] La Asociación de Cooperativas Argentinas establece en 1980 el servicio de extensión cooperativo (SECOOP), dando lugar a 130 núcleos de Acción Cooperativa de Entre Ríos (ACER). Muani J. (1994) citado por Goette José (2014).

[8] Las Escuelas de las Familias Agrarias EFAS eran un modelo de escuelas secundarias que se basaba en la pedagogía de la alternancia; este modelo integraba dos secuencias, una semana de convivencia en las escuelas con la formación teórica en el aula y una semana con la práctica en el ámbito familiar y rural de las y los estudiantes.

[9] El Consejo Consultivo para el Desarrollo de la Cadena Apícola Provincial (CODEAPI) de la provincia de Entre Ríos fue reconocido como organismo de asesoramiento, propuesta y consulta del gobierno provincial a partir de la ley provincial LEY PROVINCIAL 10831/2020.

Cómo citar

Camarda, M., Catelotti, K., Roses, P. A., Gamboa, D., Massera, M. y Wilson, C. J. (2025). Miradas interdisciplinarias sobre el movimiento cooperativo rural en la provincia de Entre Ríos. Revista Idelcoop, (247). ISSN Electrónico 2451-5418. Recuperado de https://idelcoop.org.ar/revista/articulo/miradas-interdisciplinarias-sobre-el-movimiento-cooperativo-rural-en-la-provincia-de-entre-rios/

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