Idelcoop Fundación de Educación Cooperativa Número 247 Año 2025 Noviembre - Febrero

Dossier

Memoria viva. El archivo de la cooperativa Lucienville y la Historia del cooperativismo argentino. Entrevista a Nora Fistein, encargada del Archivo de Cooperativa Lucienville

Massera, Maricel; Camarda, Maximiliano

Resumen

Este artículo reconstruye, a través del rescate del archivo histórico, la historia de la Cooperativa Lucienville de Basavilbaso, cuna del cooperativismo agrario argentino. A partir de una entrevista a Nora Fistein, quien está a cargo de la construcción del archivo de esta cooperativa que acaba de cumplir 125 años, el artículo recorre las condiciones de su origen, ligada a la Jewish Colonization Association, así como las transformaciones productivas que atravesaron sus asociados y asociadas, en diálogo con los vaivenes de la economía nacional. Se aborda asimismo el estrecho vínculo de la organización con el ferrocarril y el desarrollo de Basavilbaso, el cambio en el perfil de sus socios/socias y sus principales desafíos. En el actual contexto, la educación de las nuevas generaciones y la fidelidad del/la asociado/a aparecen como claves para sostener el legado de un modelo que supo combinar el progreso económico con un profundo protagonismo social.

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Memoria viva: el archivo de la Cooperativa Lucienville y la historia del cooperativismo argentino

Maricel Massera[1] y Maximiliano Camarada[2]

Entrevistada: Nora Fistein – Encargada del Archivo de Cooperativa Lucienville

Introducción: una mirada al territorio entrerriano de principios de siglo XX

En el año 1900 se fundó la primera cooperativa agrícola de la Argentina en Basavilbaso, por iniciativa de los pobladores judíos que llegaron al país a instancias de la “Jewish Colonization Asociation” (JCA), una asociación fundada por el barón Maurice de Hirsch en 1891 para ayudar a inmigrantes judíos de Europa del Este a establecerse como agricultores en diversas partes del mundo, incluido nuestro país. Entre las causas de la creación de la cooperativa, se encuentra la necesidad de organizar y expandir la producción y comercialización agrícola de la colonia, en un nodo central de las conexiones ferroviarias: la estación Basavilbaso.

En la Memoria de Gobierno del Ingeniero Alberto Méndez Casariego (1904) se describen las características de la empresa del Barón Hirsch que colonizó 109.334 hectáreas en la provincia en siete departamentos (Villaguay, Concordia, Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguachú, Paraná y La Paz). El centro de la colonización se encontró en el departamento de Villaguay (Colonia Clara) y en Concepción del Uruguay (Lucienville). Según esta Memoria, en las colonias establecidas vivieron 677 familias, habitando 987 casas con 16 escuelas y un hospital.

Estas primeras familias provenían de Rusia, Rumania, Austria Hungría, Lituania y Turquía. A cada una de ellas la empresa colonizadora les entregaba 50 hectáreas de terreno para las labores. Se distribuían de tres formas distintas: en aldeas (con chacras y potreros comunes), en grupos de 4 a 6 familias, o en chacras familiares. Estos/as colonos/as tuvieron muchas dificultades para producir, tal como afirma Méndez Casariego (1904), ya que en su mayoría eran obreras y obreros y desconocían las actividades agropecuarias al arribar al territorio.

La colonia Lucienville, como mencionamos anteriormente, fue una de las más importantes. En ella se encontraban a principios de siglo 177 familias, tres escuelas y cuatro templos. Se cultivaron 7644 hectáreas (2420 de trigo, 3174 de lino, 2000 de maíz y 50 de alfalfa), contaron con 1216 bueyes, 1706 vacas lecheras, 2150 vacas de crías, 854 caballos y 898 yeguas, todo registrado en dicha Memoria.

Un aspecto central de esta colonia —que marcará profundamente tanto al asentamiento como al surgimiento de la cooperativa— es el ferrocarril. Sus conexiones en la provincia de Entre Ríos conectaban el oeste (Paraná) con el este (Concepción de Uruguay), y el Norte (Mocoretá) con el sur (Gualeguachú). En este entramado de estaciones, el punto de conexión desde fines del siglo XIX fue la Estación de Basavilbaso, la cual no solo operó como estación de carga y descarga, sino como centro logístico del ferrocarril, y como espacio de concentración de la producción agraria del territorio.

Imagen 1: Estaciones de ferrocarril y cantidad de bolsas de cereales en cada estación. Entre Ríos, 1903

Fuente: Méndez Casariego, 1904

La Estación Basavilbaso, tal como se refleja en el mapa, se ubicaba como la cuarta en importancia (detrás de Concepción del Uruguay, Domínguez y Crespo) con 75.600 bolsas. La potencialidad que tenía la estación para transformarse en centro de acopio fue un factor central en la creación de la cooperativa, y así también lo relata Nora Fistein, en una charla que recupera no sólo la historia de la Cooperativa Lucienville, sino también de la colonia y de la colonización judía en la zona, rescatando la memoria de esta región entrerriana.

Donde la historia respira: los primeros pasos de un archivo

Nora Fistein es Profesora en Historia, con una larga trayectoria docente y en cargos de supervisión educativa, y hoy está encargada del armado del archivo de la Cooperativa Lucienville, organización de la que su propio abuelo fue socio. Ella nos cuenta que la contactaron desde la cooperativa para consultarle qué hacer con todos los documentos que la organización tenía archivados. ‘De acá no se tira nada, acá todo se guarda’, fue su primera respuesta.

En una primera etapa se dedicó a limpiar, con guantes, barbijo y pincel, papeles que llevaban décadas guardados, y realizar una primera selección. La cooperativa puso a disposición un espacio del edificio más antiguo para dicha tarea. Allí fue poniendo en cajas y carpetas los papeles que antes estaban sueltos, y encontrándose con cosas valiosísimas que le permitieron reconstruir gran parte de la historia de la cooperativa. ‘El acta de fundación está en yiddish que después se tradujo, esa es la joya’ cuenta Nora, y agrega que la publicación que conmemoró sus 25 años tenía una parte en castellano, reflejando la incorporación de colonos no judíos a la organización, con el paso del tiempo.

El archivo hoy está en sus primeros pasos y aún no expuesto al público, pero en esta entrevista Nora nos cuenta algunas de las cosas con las que se encontró, que permiten reconstruir la historia de la cuna del cooperativismo agropecuario argentino. Así comienza su relato sobre los orígenes de la Cooperativa Lucienville.

Los pioneros: el esfuerzo compartido en el nacimiento de Lucienville

[La cooperativa] surge por iniciativa del administrador de la empresa colonizadora. Un maestro que había llegado junto con ese grupo, de esos primeros grupos inmigrantes, y 15 colonos que se reunieron porque se encontraron con que era muy difícil sobrevivir. No se les había regalado tierras, sino que tenían que pagar anualidades, tenían un contrato de arrendamiento. Por lo tanto, en 1900, a poco de llegar (en 1894 llegan) se organizan, y tiene un rol muy importante el administrador, que era un ingeniero agrónomo. A diferencia de otros administradores que después hubo en la colonia y las otras colonias judías, él estuvo pensando casi como clandestinamente… fue organizando a este grupo para lo que después va a ser una cooperativa. Y ese grupo no solo va a atender la mejora de las condiciones, para buscar mejores precios, también después fue cumpliendo otras funciones económicas, sociales, de salud… Porque va a tener participación en una biblioteca, va a tener participación en la organización del primer hospital. Iba cada vez abarcando más aspectos para mejorar la calidad de vida de los socios y con una gran extensión. Incluso en algunos casos hasta cumplió funciones de arbitraje entre la empresa colonizadora y los colonos que eran socios cuando tenían dificultades para pagar sus arrendamientos, o cuando había problemas entre vecinos de la colonia.

Volviendo a los orígenes de la cooperativa ¿Qué factores piensa que fueron los más relevantes en su creación?

Tenemos que contextualizar… estamos hablando de una inmigración europea, que venía de Europa Oriental específicamente, mayoritariamente de lo que era el Imperio Ruso. Tenemos que ubicarnos también en las distintas corrientes, las ideologías políticas que iban surgiendo a fines del siglo XIX frente a las crisis por las que atravesaba el capitalismo. El objetivo de la empresa colonizadora en su momento no fue pensar en buscar proyectos comunes. El proyecto común era poder sacarlos de las zonas rurales de las que mayoritariamente venían, para darles una posibilidad de vida que no estaba dada en ese lugar. No estaba en un proyecto el modelo cooperativo en sí. La idea era que cada productor, cada uno de esos colonos, sorteara las dificultades por sí solo, o con su grupo familiar. Cuando planificó desde sus comienzos la JCA eran familias, el objetivo era que pudieran trabajar la familia.

Si bien fue un proyecto para ayudar a los judíos de Europa Oriental, para darles otro proyecto de vida, para que puedan volver a trabajar la tierra, no se regaló nada. A la muerte del barón Hirsch, que fue a poco de haber empezado el proyecto, la empresa colonizadora va a adquirir un perfil mucho más comercial, y de ahí viene también la manera en que se va a relacionar cada administrador con el colono, que tenía un contrato de arrendamiento, o un contrato de arrendamiento con promesa de venta.

Una de las cosas que siempre destaco es lo siguiente: cuando ellos llegaron tuvieron que abrir camino, desmontar el montecito entrerriano, porque eran tierras totalmente vírgenes, grandes extensiones de tierra. Y no por casualidad siempre va a haber una estación -que después se va a convertir en una población importante-, porque era importante sacar la producción. Y alrededor de la estación y en las zonas que hoy podemos decir céntricas de Basavilbaso se fueron estableciendo los espacios donde se hacía el acopio de cereales.

La producción era el trigo, el maíz, algunas forrajeras. No estaba en el proyecto la producción ganadera, por ejemplo. Era el objetivo la producción agrícola, coincidente con la política nacional de convertir a Argentina en el granero del mundo. Y por el otro lado se dieron cuenta que a poco de llegar podían cultivar, sembrar y cosechar trigo, pero llegado el momento no tenían harina. ¿Por qué? Porque tenían que entregar la producción. Estos van a ser algunos de los factores por los que se van a unir. No solo para asesoramiento en las actividades agrícolas, obtener mejores precios, para comprar semillas o para vender la producción, sino también garantizar los alimentos básicos que necesitaban. Para que a cada colono por lo menos no le faltara la harina, para el pan de cada día. Después ya van a pensar en comprar maquinarias, y en cómo obtener mejores precios.

Una figura muy importante es la de quien fue el administrador en ese periodo, el ingeniero León Nemirovsky, que fue clave en este proceso. Hay un libro, la primera historia de la colonia, que está escrita en yiddish, que era la lengua que hablaban estos inmigrantes. Y justamente en la década del 2000 hay un señor ya mayor que estaba en Mallorca, y él decide traducir el libro. Él había crecido en la colonia, y después un familiar que está en Barcelona hizo los ajustes a esa traducción, y es lo que nos ha permitido recuperar con una riqueza los orígenes de la colonia, y por ende del cooperativismo. Para mí es como el manual al cual recurro a buscar muchísima información. Cuenta muchos aspectos, porque pasa desde lo de la cooperativa a cómo surgió el cementerio, cómo atendieron la parte sanitaria… Y él refiere muy bien a cómo fue clave León Nemirovsky, hasta casi de manera clandestina, porque no pidió permiso para organizar a los colonos, a estos colonos, sino que una vez que ya estaban, que se había definido que se iban a juntar, que iban en la búsqueda de algo común para poder sostenerse, es cuando lo da a conocer. Y no habla de un modelo de cooperativa, pero este es el primer asociativismo podríamos decir.

Después van a aparecer algunas figuras que van a ser claves, que eran intelectuales, como es el caso del ingeniero Miguel Sajaroff, que le van a dar forma y sentido al movimiento cooperativo. Y vamos a ir viendo que este modelo de cooperativas se va a ir replicando en todas las colonias de la JCA, no solo en Entre Ríos, sino que se va a dar en la provincia de Buenos Aires, en la provincia de Santa Fe, donde se van desarrollando las colonias. Y no se manejaban de manera aislada, ya que dentro del cooperativismo están las organizaciones de primer grado, de segundo grado, la Fraternidad Agraria, todo esto está documentado en el archivo, con incluso notas de Sajaroff de puño y letra, o notas de socios que están escritas en yiddish, que ameritan una traducción. Hay cosas que tienen 50 años, otras tienen 100, que estuvieron dormidas podríamos decir y que ahora podríamos ponerlas en valor y darle vida.

En el año 1938 se hizo un censo, y hay una parte de eso que está también en el archivo, donde estaban los colonos que estaban en relación de dependencia con la empresa colonizadora a través de ese contrato de arrendamiento. Aquel colono que ya no tenía un contrato de arrendamiento porque había adquirido la propiedad de la tierra, era un colono emancipado. Fíjense en los términos que estamos utilizando. Y en ese detalle decía nombre, apellido, de dónde venía, qué hacía, en algunos casos qué actividad tenía en su lugar de origen, cómo estaba conformado su grupo familiar e incluso a veces no aparecía el nombre de la hija porque ya estaba casada, pero sí el dato del yerno. Qué producía, qué cantidad de huevos entregaba la cooperativa, si tenía deudas con el banco, si tenía deudas con la cooperativa y por último decía ‘observaciones: es un buen elemento, no es un buen elemento, puede que mejore porque tal cosa’. Este era el nivel de detalle que llevaba el administrador de la empresa.

¿Y la incorporación de las y los criollos se dio también en forma natural?

La cooperativa desde el primer momento se ajusta a la legislación argentina… Originalmente los socios iban a ser aquellos colonos. Pero desde el momento en que se adecua a la legislación argentina, a lo que es una cooperativa, automáticamente se produce la apertura y se incorpora a todos los productores agrícolas que quieran formar parte.

Sí se puede observar que en la década del 70 recién hubo un presidente de consejo de administración que no era judío. Y esto nos está dando cuenta también de cómo fueron evolucionando los productores judíos, que tiene que ver con un contexto donde también disminuyó la colectividad judía en Basavilbaso, porque sus hijos, sus nietos o ya sus bisnietos no están allí, ni en la zona rural. Sí podemos destacar algunas familias que ya hoy forman parte de una cuarta, de una quinta generación que siguen estando y trabajando en la misma tierra. Pero son los menos, los podemos contar con los dedos de las manos.

Vaivenes y transformaciones.

¿Cómo fue la evolución económica de Lucienville y sus colonos/as?

En el momento en que surge la cooperativa todavía no estaba conformada toda la colonia, porque la colonia Lucienville tiene un espacio geográfico de 40.000 hectáreas de campo. Eso nos está dando la magnitud de socios que llegó a tener, que en su mayoría eran pequeños productores que lo máximo que llegaban a tener eran 100 hectáreas de campo. Algunos llegaron a adquirir la propiedad de la tierra pasados los 10 primeros años, y a otros les llevó 20, 30 o 40 años.

Ahí viene otro proceso, que también se dio a nivel país, de cómo se produce ese paso de la vida rural a la vida urbana, y la continuidad de las generaciones en el trabajo de la tierra. Por un lado, está la evolución de la propiedad de la tierra, por otro las generaciones que siguen o no trabajando esa tierra. Y una de las cuestiones es cómo va disminuyendo en alguna medida la cantidad de esos productores de las colonias; porque por un lado los hijos no estaban mayoritariamente para trabajar, porque también hay en paralelo otro proyecto de vida, que era la posibilidad de la educación, el poder acceder a estudios superiores, no todos. En muchos casos quizás en una familia un hijo quedaba trabajando en el campo mientras otro podía acceder a los estudios.

En esto tenemos que contextualizar los momentos de la economía argentina, el impacto y las vicisitudes por las cuales ha atravesado la cooperativa, incluso hasta en este último cuarto de siglo. Se pueden ir marcando momentos de crisis en la institución, que tenemos que entenderlos en el contexto de las políticas económicas nacionales, que no son casuales, más las dificultades que habitualmente se generan en una producción agrícola, las vicisitudes de las sequías, el exceso de lluvias, la plaga de langostas, en su momento.

Por ejemplo, hasta los 2000 la cooperativa había adquirido un perfil arrocero, porque predominaba esa producción entre los productores. Con la gran crisis se tornó insostenible la producción arrocera, y viene el proceso de la soja. Ahí cambia el perfil de ese productor agrícola y también fue desapareciendo a tal punto que hoy no está el molino arrocero… es al norte de Entre Ríos y Corrientes que ha quedado centralizada la producción arrocera.

¿Y la producción arrocera por qué cayó en la zona?

Por los costos. Y la presencia de la soja en algún momento les permitió a esos productores sanear sus economías a partir de la producción de soja, y coincidentemente no solo fueron los productores agrícolas, sino que también muchos que eran ganaderos dejaron la actividad ganadera para o bien pasarse a la producción de soja, o bien arrendar sus campos. Todos esos vaivenes son los que uno va a ir observando a través del tiempo y cómo se vivió en la cooperativa. Cómo fueron atravesando cada uno de esos momentos buenos y esos momentos de crisis que les tocó vivir.

¿Cómo fue el devenir de la cooperativa durante las últimas décadas?

Hoy en la cooperativa Lucienville hay una fuerte presencia de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Incluso tiene la auditoría, hubo un rescate en algún momento de ACA en los últimos diez años, que fueron los más críticos.

En términos de producción, durante los últimos 25 años hubo un predominio de la producción sojera, como pasó en la mayoría del país. Pero así mismo hoy vemos cómo fueron apareciendo algunos pools de siembra, ya no era el dueño de la tierra el que se dedicaba al cultivo de la soja, sino que estaba arrendado el campo. Pero también, por el otro lado, hay socios de la cooperativa que nunca dejaron de ser los que cultivaban la tierra. O sea, podemos observar diferentes situaciones. Sí fue cambiando el paisaje, en algún momento había más equilibrio entre agricultura y ganadería en la zona, en un momento predominó la agricultura, sobre todo en estas últimas décadas. Y ahora otra vez está ganando predominancia la ganadería.

La relación con el territorio: la ciudad de Basavilbaso y un proceso de integración

Volviendo a la historia de Basavilbaso, atravesada por el desarrollo del ferrocarril y la colonización, ¿cómo desarrolla la cooperativa su vínculo con este territorio? ¿qué relevancia tienen estos dos factores?

Los colonos en 1900 se reúnen en uno de los asentamientos, en el primer asentamiento que se había dado, que podríamos decir que era como una aldea. Y ya para 1906 estaba funcionando en estación Gobernador Basavilbaso, ya se había trasladado.

Una de las causales es que a partir de 1904 se amplían las extensiones de tierra, debido a las dificultades que generaba el hecho de que no eran unidades económicamente productivas [a escala suficiente] para poder mantener la producción. Entonces ahí viene también la ampliación, y la cooperativa -ya como cooperativa, pero que seguía con el nombre de Sociedad Agrícola Israelista- se traslada a la estación Gobernador Basavilbaso, porque todavía no era un pueblo. El nombre se lo estaba dando la estación. Después, recién en 1917 se va a crear la Junta de Fomento de Basavilbaso, que tiene algo más de 2000 habitantes.

Desde la década del 40 en adelante gran parte de Basavilbaso había quedado en terrenos que pertenecían a la JCA que fue vendiéndolos a medida que se iba ampliando su población. La mayoría de los edificios públicos fueron donaciones que hizo la JCA de esos terrenos. Que esto lo podemos encontrar, así como en Basavilbaso, seguramente en cada uno de los lugares donde se desarrollaron las colonias, donde originalmente estaba la estación, el pequeño espacio que estaba determinado para ese pueblo que se iba a organizar. Pero a medida que el pueblo iba creciendo, la JCA (que era la propietaria original de todas las tierras) fue vendiendo los lotes, y por eso Basavilbaso se consolida como el centro urbano de la Colonia Lucienville.

Son procesos paralelos, y no se puede pensar uno sin el otro, si bien el ferrocarril es quien da el primer paso en la existencia de Basavilbaso.

Pero, más allá de esta base común, ¿logró la cooperativa generar una mayor cohesión social en la colonia?

A Basavilbaso lo marca a fuego el ferrocarril. Y quizás el ferrocarril fue el que más aglutinó, porque involucró a otros sectores de la población, a otras corrientes inmigratorias también, porque vinieron italianos, polacos, que fueron parte del desarrollo del ferrocarril y que se integraron a la ciudad.
Y paralelamente sobre la inmigración judía, una de las cosas que actuó en contra, por ejemplo, fue que cuando había un hijo de un colono que quería formar su familia, y quería entrar en las mismas reglas que había ingresado su papá como arrendatario primero (porque después fue arrendamiento con promesa de venta), no le permitían hacerlo cerca de su familia. Por ejemplo, si había un campo al lado del de su padre, la política de la empresa colonizadora no lo apoyaba. Sí les daba la oportunidad de que se instalaran en otro lugar, como por ejemplo en la zona cercana a Bovril, en Alcaraz, en otras colonias del norte cerca de Concordia, y eso también fue un factor negativo porque dispersó a la familia. Mayoritariamente quienes quedaron fueron los que en su momento pudieron ampliar esa propiedad.

Hay otra cooperativa muy importante en Basavilbaso, que es la Cooperativa Ganadera El Pronunciamiento. ¿Qué impacto tienen ambas en dicha población?

Hoy lo que todavía en Basavilbaso creo que no se dimensiona, es el impacto en fuentes de trabajo que aportan las dos cooperativas. Las dos cooperativas también lo que intentan es poder acercar a la educación el tema del cooperativismo, sobre todo con las escuelas secundarias. En todos los niveles, primaria y secundaria, que vean que hay opciones de organización económica. Incluso las dos cooperativas tienen pasantes en sus oficinas, en las tareas que realizan con alumnos, especialmente de la escuela agrotécnica de Basavilbaso.

Desde el año 2007, por una ley nacional y por esta cooperativa, el Congreso de la Nación declaró a Basavilbaso cuna del cooperativismo agrario argentino, y el 12 de agosto, que es el día de fundación, como el día del cooperativismo agrario. Hay una plazoleta que por ordenanza municipal, es la plazoleta del cooperativismo.

Desafíos presentes y futuros: entre la fidelidad y la educación de las nuevas generaciones

Mirando al futuro, ¿cuáles considera como los principales desafíos de la cooperativa?

Primero y principal, los desafíos que tiene el socio, el productor. Estamos hablando de una institución donde sus socios originales y por décadas fueron militantes del movimiento cooperativo. Hoy hay que sostener esa conciencia de que yo produzco, soy parte de la cooperativa, y tengo que comercializar desde la cooperativa, sin depender de la circunstancia.

La fidelidad de los y las socios…

Exacto, que no solo es al comprar las semillas porque me conviene, sino que cuando llega el momento también, voy a comercializar en la cooperativa o a través de la cooperativa. Y creo que el gran desafío es, para sostener una cooperativa, a las nuevas generaciones formarlas desde los principios de cooperativismo. Antes se transmitía de padres a hijos, hoy yo creo que ese es el gran desafío desde mi mirada. Yo no soy productora y no soy cooperativista, pero crecí en una ciudad y en alguna medida mi abuelo también fue socio a la cooperativa, fue un inmigrante judío que llegó, hasta que adquirió la propiedad de la tierra, ya sus hijos no estaban. O sea, con todas las vicisitudes y toda su vida transitaba por la cooperativa. Porque no solo fue para el acopio de cereales, sino en un momento tenía la tienda, el almacén, la ferretería, todo se compraba en la cooperativa… Una asamblea de la cooperativa y era la obligación de todos los socios a asistir. Hoy son muy pocos los que asisten cada vez que se convoca a una asamblea, y creo que el desafío más grande es el tema de las generaciones, de los jóvenes, de formarse en el modelo cooperativo.

Por eso también se intenta trabajar y la idea es que compartan los alumnos, que conozcan, que visiten las dos cooperativas. Que no solo existe un nombre, sino que qué hacen, quiénes están, qué producen, cuáles son sus instalaciones. Que vuelvan a tener el protagonismo social, no solo el protagonismo económico.

Conclusiones

Siguiendo entonces el relato de la entrevistada, se observa que el legado de aquellos primeros colonos no solo se preserva en el archivo, sino que se materializa en el paisaje urbano, en la educación de las nuevas generaciones y en el reconocimiento oficial que posiciona a este pueblo entrerriano como un lugar fundamental en la historia económica y social de Argentina.

El futuro de la cuna del cooperativismo agrario no se juega sólo en los campos de cultivo o ganado, sino en las aulas y en la fidelidad de sus socias y socios. El rescate del archivo es el primer eslabón de esta cadena: al poner en valor su historia, la cooperativa busca inspiración para enfrentar su desafío más grande. Formar herederos/as de un legado de colaboración que transformó la vida de una comunidad y que hoy busca renovarse en las nuevas generaciones.

Bibliografía

  • MÉNDEZ CASARIEGO, Alberto (1904). Memoria presentada a la Honorable Legislatura de la Provincia por el Ministro de Gobierno. Tomo II, Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco, Buenos Aires.

Notas al pie

[1] Dra. en Economía, becaria posdoctoral en INES (CONICET/UNER). Correo electrónico:  massera.maricel@gmail.com

[2] Dr. en Historia, investigador adjunto en INES (CONICET/UNER). Correo electrónico:  maximiliano.camarda@uner.edu.ar

Cómo citar

Massera, M. y Camarda, M. (2025). Memoria viva. El archivo de la cooperativa Lucienville y la Historia del cooperativismo argentino. Entrevista a Nora Fistein, encargada del Archivo de Cooperativa Lucienville. Revista Idelcoop, (247). ISSN Electrónico 2451-5418. Recuperado de https://idelcoop.org.ar/revista/articulo/memoria-viva-el-archivo-de-la-cooperativa-lucienville-y-la-historia-del-cooperativismo-argentino-entrevista-a-nora-fistein-encargada-del-archivo-de-cooperativa-lucienville/

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