Resumen
En mayo de 2026 se realizó el Simposio Internacional sobre Instituciones Financieras Cooperativas en el marco del Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Dicho encuentro fue convocado por la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos y reunió a referentes del cooperativismo, organismos internacionales y entidades financieras para debatir su aporte al desarrollo sostenible, la inclusión financiera y el crecimiento equitativo. Las intervenciones destacaron la necesidad de promover marcos regulatorios adecuados, fortalecer la innovación con identidad cooperativa y consolidar modelos centrados en las personas. En esta sección publicamos las exposiciones de Ariel Guarco y Carlos Heller, quienes reflexionan sobre los desafíos y oportunidades del cooperativismo financiero en el escenario global contemporáneo.
Symposium of the International Cooperative Banking Association (ICBA) of the International Cooperative Alliance
In May 2026, the International Symposium on Cooperative Financial Institutions was held as part of the United Nations High-Level Political Forum on Sustainable Development. The event was convened by the International Cooperative Banking Association and brought together co-operative leaders, international organizations, and financial institutions to discuss the contribution of co-operative finance to sustainable development, financial inclusion, and equitable growth. The presentations highlighted the need to promote appropriate regulatory frameworks, strengthen innovation grounded in co-operative identity, and consolidate people-centered financial models. In this section, we publish presentations by Ariel Guarco and Carlos Heller, who reflect on the challenges and opportunities faced by financial co-operativism in the contemporary global landscape.
Simpósio da Associação Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA) da Aliança Cooperativa Internacional
Em maio de 2026, foi realizado o Simpósio Internacional sobre Instituições Financeiras Cooperativas, no âmbito do Fórum Político de Alto Nível sobre o Desenvolvimento Sustentável das Nações Unidas. O encontro foi convocado pela Associação Internacional de Bancos Cooperativos e reuniu referências do cooperativismo, organismos internacionais e instituições financeiras para debater a contribuição das finanças cooperativas para o desenvolvimento sustentável, a inclusão financeira e o crescimento equitativo. As intervenções destacaram a necessidade de promover marcos regulatórios adequados, fortalecer a inovação com identidade cooperativa e consolidar modelos financeiros centrados nas pessoas. Nesta seção, publicamos as exposições de Ariel Guarco e Carlos Heller, que refletem sobre os desafios e as oportunidades do cooperativismo financeiro no cenário global contemporâneo.
Introducción
El 28 y 29 de mayo de 2026, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York tuvo lugar el Simposio Internacional sobre el Estado de las Instituciones Financieras Cooperativas, bajo el lema «Impulsando un crecimiento inclusivo y equitativo». Se trata de un momento crucial para que las finanzas cooperativas adquieran un papel más central en los debates mundiales sobre financiación del desarrollo.
El Simposio fue convocado por la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA), en colaboración con la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UNDESA).
Cabe destacar que como resultado del Año Internacional de las Cooperativas 2025 de las Naciones Unidas, se observa un renovado interés mundial en este tipo de entidades. Por otro lado, en los recientes debates globales, como el Compromiso de Sevilla -adoptado en la 4° Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo y la Declaración Política de Doha en la Cumbre Social Mundial 2025, los gobiernos reafirmaron que el futuro del desarrollo depende de sistemas financieros inclusivos, equitativos, arraigados localmente, resilientes y capaces de movilizar recursos internos. Estos acuerdos internacionales no solo exigen más financiación, sino también modelos de financiación diferentes a los que las instituciones financieras cooperativas ya practican.
El objetivo principal del Simposio es iniciar un proceso estructurado para poner en valor el aporte de las cooperativas para construir sistemas financieros más democráticos, inclusivos y arraigados en los territorios y posicionar a las Instituciones Financieras Cooperativas (IFC) como actores clave en la implementación de estos compromisos globales, particularmente en el período previo al Año Internacional de las Cooperativas de las Naciones Unidas en 2035.
El encuentro reunió durante dos jornadas a representantes de bancos cooperativos, cooperativas de crédito, mutuales, organismos internacionales y referentes del movimiento cooperativo mundial para debatir el papel estratégico de las instituciones financieras cooperativas en el desarrollo sostenible, contribuir a proteger la Identidad Cooperativa y la integridad institucional de las IFC.
Contó con la participación de Ariel Guarco, presidente de la ACI, José Alves de Souza Neto, presidente de Cooperativas de las Américas, y Jeroen Douglas, director general de la ACI, así como representantes nacionales para las Naciones Unidas y delegados y delegadas de alto nivel de todo el mundo, entre quienes estuvo Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop.
Durante el Simposio Internacional se analizaron tres dimensiones temáticas interrelacionadas que reflejan las prioridades de la Estrategia 2026-2030 de la ACI y las realidades en constante cambio a las que se enfrentan las instituciones financieras cooperativas: competitividad y acceso al capital; inversión, intersectorialidad e impacto; y gobernanza, regulación y enfoque centrado en las personas.
Además, se propuso avanzar en una hoja de ruta alineada con el Compromiso de Sevilla sobre financiación para el desarrollo y la Declaración Política de Doha sobre inclusión y protección social.
En esta publicación compartimos las intervenciones completas de Ariel Guarco y Carlos Heller.
Durante la apertura, el presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), Ariel Guarco, destacó el rol transformador de las finanzas cooperativas como herramienta estratégica para construir sociedades más equilibradas, más inclusivas y más pacíficas y sostuvo que el desafío actual no es solamente ampliar el financiamiento sino «otro modo de financiar el desarrollo», basado en la democracia económica, el compromiso territorial y la sostenibilidad.
Guarco también planteó la necesidad de avanzar en marcos regulatorios que reconozcan la especificidad del modelo cooperativo y advirtió sobre los riesgos de la concentración tecnológica y financiera. En ese sentido, llamó a «innovar desde una matriz cooperativa».
Bhima Subrahmanyam, presidente de la ICBA en su discurso de apertura, destacó:
Actualmente, la economía mundial debe adaptarse a avances tecnológicos sin precedentes, así como a desigualdades cada vez más importantes, por lo que la importancia de las instituciones financieras cooperativas es mayor que nunca. (…) En todos los continentes, las sociedades se enfrentan a realidades difíciles [y] en este contexto, la cuestión que se nos plantea no es simplemente cómo deberían crecer las economías sino para quiénes y a través de quiénes debe producirse este crecimiento. El crecimiento inclusivo y equitativo no es simplemente un objetivo económico, es un compromiso social, una aspiración democrática y una responsabilidad moral. (ACI 2026)
Subrahmanyam también puso de relieve que, históricamente, el movimiento cooperativo ha surgido en contextos de búsqueda de dignidad, justicia económica y autosuficiencia, y explicó que la fuerza de las IFC «radica en su proximidad con las personas». Esto significa que, en muchas economías, especialmente en entornos rurales, las IFC «siguen siendo el primer punto de contacto y el más fiable para acceder a la financiación formal».
Reconoció la tensión cada vez mayor entre la viabilidad comercial y la identidad cooperativa, el desafío que supone reforzar la regulación sin debilitar el carácter cooperativo y, a su vez, mantener la sostenibilidad y adaptarse a las tecnologías en constante evolución sin excluir a las personas a las que prestan servicio las IFC.
El presidente de la ICBA solicitó a las y los delegados que tuvieran en cuenta una serie de medidas políticas importantes, como la creación de marcos normativos que reconozcan la naturaleza específica y el papel en el desarrollo de las ICF, la adopción de una infraestructura digital compartida y una mejor integración en las estrategias nacionales de desarrollo intersectoriales.
Carlos Heller, abrió su intervención compartiendo las palabras que expresó en su intervención en la ONU en el año 2012 y que siguen teniendo vigencia en relación a «la disfuncionalidad sistémica de un mundo rico que fabrica pobres, de un desarrollo científico sin precedentes con la mezquindad de su aplicación».
El presidente de Banco Credicoop destacó especialmente la experiencia del cooperativismo financiero argentino y repasó su historia y luchas para preservar la forma jurídica cooperativa dentro del sistema financiero nacional. Recordó la resistencia impulsada frente a proyectos normativos que excluían a las cooperativas de la actividad financiera y señaló que aquella movilización permitió sostener la existencia de estas entidades en el sector.
Explicó que «nuestra gran experiencia es haber desarrollado lo que llamamos el modelo integral de gestión, que parte de la idea de que las cooperativas son de los asociados y de las asociadas».
En relación a los desafíos que presentan los avances tecnológicos mencionó que se trata de un factor que afecta particularmente a la actividad financiera, dado que elimina el contacto de las y los asociados con las sedes físicas de las entidades. «Decimos hoy que la síntesis de nuestra gestión es la sumatoria de tecnología más parrilla, si nos quedamos solo con la tecnología, la distancia entre nosotros y los asociados se hace muy grande. La parrilla, el lugar donde se hace un asado, como símbolo de encuentro, es lo que nos diferencia». Y agregó: «Sin eso, perdemos lo que nos identifica, perdemos el valor esencial de nuestro modelo. Los asociados ya no necesitan ir a la filial para hacer una operación bancaria, pero es bueno que encuentren que ahí va a haber una actividad cultural, una actividad recreativa, que habrá algo que lo motiva a seguir manteniendo ese vínculo».
A lo largo del simposio se insistió en que las finanzas cooperativas representan una alternativa concreta frente a modelos basados exclusivamente en la especulación financiera.
Las cooperativas fueron reconocidas como herramientas capaces de fortalecer el trabajo decente, la producción local, la inclusión financiera y el desarrollo comunitario, especialmente en regiones y sectores históricamente relegados.
El encuentro impulsó la invitación a profundizar la articulación entre cooperativas, organismos multilaterales, gobiernos y actores sociales, en un contexto internacional donde el cooperativismo busca consolidar su presencia en los grandes debates sobre desarrollo, sostenibilidad y paz.
En su discurso de clausura y como la principal conclusión del simposio, Subrahmanyam afirmó que para que las instituciones financieras cooperativas impulsen el crecimiento inclusivo, deben seguir siendo viables desde el punto de vista comercial y, al mismo tiempo, socialmente responsables: «El movimiento cooperativo mundial debe seguir avanzando con una acción de promoción unificada, una red sólida entre cooperativas y un compromiso renovado con los principios que nos distinguen de las instituciones tradicionales centradas en el capital».
Discurso de Ariel Guarco en el Simposio de la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA)
Siento un gran entusiasmo por la realización de este simposio aquí, en la sede de las Naciones Unidas, básicamente porque es un lugar que representa la búsqueda permanente de diálogo entre los pueblos y la construcción colectiva de un mundo más justo y pacífico.
Antes de compartir algunas reflexiones sobre cómo vemos hoy, desde la Alianza Cooperativa Internacional, el rol del sector financiero quisiera agradecer a Bhima, a quienes componen el Board del ICBA, y a todas las organizaciones presentes por hacer posible este encuentro.
Quiero poner en valor este encuentro que, sin lugar a dudas, es también fruto del gran trabajo realizado en estos últimos años bajo el liderazgo de Bhima, para revitalizar a esta organización sectorial y volver a ubicar a las finanzas cooperativas en el centro de las discusiones globales sobre desarrollo, democracia económica y sostenibilidad.
Estoy absolutamente convencido de que no se trata simplemente de un sector más dentro del movimiento cooperativo. Nuestras instituciones financieras son una herramienta estratégica para construir sociedades más equilibradas, más inclusivas y más pacíficas.
Hago hincapié en este último término porque, como saben, y a propósito de este escenario tan incierto y salpicado de agresiones y violencia que el Papa Francisco ya nos había advertido hace más de una década señalando que entrábamos en la Tercera Guerra mundial en cuotas, nosotros hemos elegido encarar este año nuestra conferencia global, que será en septiembre en Panamá, con la consigna de construir puentes y fortalecer nuestros aportes a un mundo en paz.
No es una consigna abstracta ni un ejercicio retórico. Tampoco pretendemos que sea el mero título de una conferencia. Es una necesidad urgente de nuestro tiempo que cada día tenemos que tener presente y poner en práctica.
Seguramente estamos de acuerdo en que la arquitectura financiera global es un callejón sin salida si no se asienta en pilares de cooperación, sostenibilidad y si no sirve a una actividad económica que tenga como norte el bien común.
Vivimos en un mundo atravesado por guerras, desigualdad extrema, concentración económica, crisis climática y creciente desconfianza social. Un mundo donde la violencia no aparece solamente en los conflictos armados, sino también en la exclusión cotidiana de millones de personas del acceso al trabajo, a la vivienda, al crédito, a la alimentación y a las oportunidades.
Mientras hablamos aquí sobre cooperación y desarrollo, el gasto militar mundial supera ampliamente los 2,4 billones de dólares anuales. Al mismo tiempo, cientos de millones de personas padecen hambre o inseguridad alimentaria severa, millones de jóvenes no encuentran empleo digno y enormes comunidades quedan fuera de los sistemas financieros tradicionales.
Ese contraste expresa una profunda crisis ética y política sobre el destino de los recursos de la humanidad.
Vuelvo a citar a mi compatriota Francisco, si me permiten: cuando gana terreno la “economía del descarte”, pierde terreno la vida, el ambiente y se degrada el tejido social necesario para que las comunidades y las naciones prosperen con equidad.
En otras palabras, el valor financiero se separa del valor humano, donde el dinero deja de ser un instrumento para convertirse en un fin en sí mismo.
Frente a este escenario, nuestra postura es clara.
Para nosotros, los mercados no son espacios anónimos gobernados exclusivamente por la especulación o el egoísmo. Los mercados son las transacciones que realiza la comunidad organizada para satisfacer sus necesidades.
Esa diferencia no es solamente conceptual. Tiene consecuencias concretas en la vida de millones de personas, y ustedes lo saben mejor que nadie.
Cuando una cooperativa financiera moviliza ahorro local para sostener producción local, está construyendo paz. Cuando facilita crédito para viviendas, agricultura familiar, pequeñas empresas o infraestructura comunitaria, está construyendo paz. Cuando permite que jóvenes emprendan, que mujeres accedan a herramientas financieras, que comunidades rurales permanezcan vivas y productivas, está construyendo paz. Cuando el dinero circula para fortalecer el tejido social y no para destruirlo, estamos frente a una verdadera democratización financiera.
Por eso reitero, queridos colegas, que este encuentro tiene una vital importancia no solo desde lo teórico, desde lo conceptual, desde lo que podamos volcar en palabras aquí en estas jornadas, sino sobre todo desde lo práctico, porque lo que se propone aquí tiene que ser un verdadero llamado a la acción.
En efecto, nuestras comunidades no necesitan solamente más financiamiento. Necesitamos otro modo de financiar el desarrollo. Necesitamos instituciones arraigadas en los territorios, gobernadas democráticamente, comprometidas con las personas y capaces de combinar eficiencia económica con responsabilidad social. Las instituciones financieras cooperativas ya hacen eso todos los días, pero es hora de duplicar el esfuerzo.
Es hora de salir más allá de nuestras propias fronteras, de multiplicar los lazos de intercooperación entre este y otros sectores y de aprovechar el notable posicionamiento que hemos logrado como movimiento a nivel internacional.
Esa es nuestra responsabilidad como líderes de organizaciones globales, que integran la particularidad de cada territorio para expresar una sola voz, una voz que exprese de manera contundente en los debates globales cómo y por qué venimos construyendo hace dos siglos un paradigma financiero asentado en valores y principios trascendentes, solidarios y humanistas. Todo esto es posible gracias a que miles de cooperativas financieras, bancos cooperativos, mutuales, cooperativas de ahorro y crédito llevan adelante día a día las experiencias más sólidas y extendidas de democracia económica en el mundo, siendo parte de la vida cotidiana de millones de familias, trabajadores, productores y comunidades.
Quiero aprovechar también esta jornada para invitar a que aprovechemos este impulso y la revitalización del ICBA para seguir avanzando también en el terreno regulatorio. Al fin y al cabo, de eso hablamos en gran medida cuando nos referimos a la arquitectura de las finanzas.
Necesitamos marcos regulatorios, nacionales y supranacionales, que comprendan y valoren nuestra identidad democrática, nuestra gobernanza participativa y nuestro compromiso con el desarrollo local. Regular de igual manera a quienes especulan y a quienes reinvierten en sus comunidades no produce equilibrio; produce desigualdad.
Sabemos que defender la identidad cooperativa no significa pedir privilegios. Significa garantizar condiciones justas para que modelos económicos distintos puedan desarrollarse plenamente y aportar todo su potencial a la sociedad. Potencial que, en nuestro caso, es enorme. Actualmente las cooperativas representan alrededor del 10 % del empleo mundial y tienen presencia decisiva en sectores estratégicos como agricultura, salud, vivienda, energía, consumo y finanzas. Pero además de su dimensión económica, las cooperativas aportan algo todavía más profundo: construyen confianza, que es uno de los bienes más escasos del mundo contemporáneo. Confianza entre personas. Confianza entre comunidades. Confianza en que es posible organizar la economía de otra manera. Las cooperativas financieras conocen esa realidad mejor que nadie, porque nacieron justamente para responder allí donde otros modelos excluían. Para acercar crédito a quienes no lo tenían, para transformar pequeños ahorros en oportunidades compartidas, para convertir solidaridad en desarrollo.
Otro tema que nos preocupa y nos ocupa es el impacto de las nuevas tecnologías en el sistema financiero. Debemos innovar, incorporar herramientas digitales, mejorar servicios y ampliar el acceso. Pero también debemos preguntarnos al servicio de qué proyecto social se desarrolla esa innovación. Porque una aplicación financiera, por sí sola, no garantiza inclusión. Una fintech no es necesariamente más democrática simplemente por ser digital.
Si la única finalidad de la tecnología es captar un cliente más, estimular el consumo permanente o generar nuevas formas de endeudamiento y concentración de datos, entonces la innovación puede terminar profundizando las desigualdades que dice combatir.
La verdadera inclusión financiera no consiste solamente en abrir una cuenta desde un teléfono celular. Consiste en que las personas puedan ejercer control sobre sus ahorros, acceder a crédito justo, participar de decisiones económicas y utilizar herramientas financieras para mejorar su vida y la de sus comunidades.
Sugiero hacer una atenta leída a la reciente encíclica de León XIV, que dice entre otras cosas respecto de la gestión de los datos, los algoritmos y las plataformas digitales, “no se puede dejar que pocos actores por sí solos orienten los procesos, sino que es necesario construir formas de cooperación que respeten los diversos niveles de la comunidad mundial y los hagan corresponsables del bien común.»
Por eso el cooperativismo financiero tiene una enorme responsabilidad en esta etapa histórica: innovar desde una matriz cooperativa. Incorporar tecnología sin abandonar nuestros valores. Modernizar servicios sin resignar democracia. Digitalizar procesos sin deshumanizar la economía. Y para lograrlo debemos cuidar también que las tecnologías estén bajo nuestro control. Porque hoy el poder financiero y el poder tecnológico avanzan muchas veces de manera concentrada y simultánea. Los datos, los algoritmos y las plataformas se han convertido en instrumentos de enorme influencia económica y social.
Si somos relegados a ser simples usuarios de tecnologías desarrolladas y gobernadas por otros actores, corremos el riesgo de perder autonomía y capacidad de decisión.
Para finalizar, quisiera recordar que, como hemos plasmado en 2019 en nuestra Declaración de Paz Positiva, la paz no es solamente ausencia de guerra. La paz también es acceso a derechos, participación democrática, igualdad de oportunidades y esperanza compartida.
Necesitamos movilizar recursos hacia aquellos lugares que más valor social generan.
Hacia la seguridad alimentaria. Hacia el hábitat y la vivienda digna. Hacia la transición energética y el cuidado del planeta. Hacia la innovación con trabajo decente. Hacia sistemas productivos que integren a las personas en lugar de expulsarlas. El desafío no es solamente cuánto dinero moviliza la economía global. El desafío es para qué y para quiénes se moviliza.
Seguiremos en problemas si enormes flujos financieros circulan diariamente alrededor de operaciones especulativas, mientras millones de personas todavía esperan un pequeño crédito para producir, estudiar, emprender o acceder a una vivienda digna.
El cooperativismo financiero demuestra que existe otra posibilidad. Que la rentabilidad puede convivir con la solidaridad. Que la eficiencia puede convivir con la democracia.
Que la innovación puede convivir con el compromiso territorial. Y que las personas pueden ser protagonistas de las decisiones económicas y financieras que afectan sus vidas. Esa visión está profundamente reflejada en la estrategia 2026-2030 de la Alianza Cooperativa Internacional, presentada el año pasado bajo el lema “Practicar, promover y proteger” la cooperación. Dentro de esa visión y como motor de este plan, ustedes tienen un lugar decisivo. Y por eso no vemos a este encuentro como un evento aislado en el calendario de este año, sino como parte de un camino más amplio que conecta Nueva York con Panamá, poniendo a las finanzas cooperativas como uno de los aportes fundamentales a un mundo en paz, con una visión que va aún más allá mediante el plan que tenemos hacia 2030 y un nuevo Año Internacional de las Cooperativas que conmemoraremos en 2035, gracias al reconocimiento de Naciones Unidas.
Ojalá estos hitos que tenemos por delante nos encuentren aún en mejor posición y, sobre todo, con muchos más resultados positivos no solo para nuestras organizaciones sino fundamentalmente para nuestras comunidades, para las cuales trabajamos todos los días.
Está en nuestras manos, queridos colegas, la responsabilidad histórica de que el cooperativismo, y el cooperativismo financiero en particular, sea definitivamente un pilar de un mundo más justo, más próspero, un mundo en paz.
Discurso de Carlos Heller en el Simposio de la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA)
Bueno, buenas tardes a todas y a todos. Muchísimas gracias por la presentación. Muchas gracias, presidente Guarco. Muchas gracias, presidente Bhima Subrahmanyam, por esta oportunidad de hablarles a todos.
Como aquí ya se dijo, Naciones Unidas proclamó el Año Internacional de las Cooperativas en el 2012, en el 2025 y lo proclama para el 2035. Tuve el honor de haber participado en el 2012 como invitado también y haber desarrollado un discurso en aquella oportunidad. Y me pareció oportuno mirar qué dije en el 2012 para ver qué había pasado desde entonces.
Encontré una frase que dije en aquella oportunidad, que quiero tomar como referencia para mi intervención de hoy:
Lo que está en crisis es la disfuncionalidad sistémica de un mundo rico que fabrica pobres, de un desarrollo científico y tecnológico sin precedentes, con la mezquindad de su aplicación, con la prolongación de las expectativas de vida sin correlación con valores e ideales de futuro para las jóvenes generaciones, con una orfandad creciente para los derechos básicos universales de la niñez como ser la salud, la educación y la igualdad de oportunidades.
Lo podría haber utilizado hoy sin ningún tipo de problema. Lo dijimos en el 2012. Hoy nos han convocado para hablar de nuestra visión alrededor de uno de los ejes que es el de proteger la identidad cooperativa como una garantía de su singularidad, de su legitimidad y de su eficacia.
Y trataré de centrarme en esos ejes y contarles un poco la historia de la entidad que presido y represento, el Banco Credicoop, porque en su propia creación está parte de las cosas que nos preocupan y nos ocupan. El Credicoop nace en un momento muy particular de la Argentina, en plena dictadura. La dictadura había desarrollado un proyecto de ley de Entidades Financieras que directamente excluía la forma jurídica cooperativa de la actividad financiera, es decir, que sólo podían hacer que financiaran las empresas constituidas como sociedades anónimas. Nosotros, en las condiciones que permitía la situación política de la Argentina, desarrollamos una gran campaña. No se podía hacer actos públicos o estaban prohibidos, pero sí hicimos una gran campaña de solicitadas en la que logramos que decenas de miles de pequeños y medianos empresarios de entidades de bien público y de personalidades de las más diversas, firmaran pidiendo que se modificara aquel proyecto y se incluya la forma cooperativa. Y tuvimos éxito.
Lo logramos y la ley que llevó adelante la dictadura incluía que las entidades financieras podían funcionar como sociedades anónimas o cooperativas. Incluyeron, sin embargo, requisitos de capital y demás que hicieron que las cajas de crédito que existían en aquel momento, alrededor de mil, tuvieran que fusionarse porque no podían cumplir con esos requisitos de capital. Y así nace el Banco Credicoop en el año 1979 como producto de una fusión de una cantidad de esas cajas de crédito y luego sigue creciendo incorporando a otros bancos cooperativos que se formaron y que por razones de escala y distintas cosas no pudieron sobrevivir.
En el día de la apertura del Banco, nuestro primer presidente dijo: “Asumimos el compromiso y el desafío de mostrar que democracia, gestión y eficiencia no son cosas incompatibles”. Es decir, que es posible gestionar democráticamente una organización y hacerlo de manera eficaz. Hoy podemos decir con orgullo que creemos que hemos demostrado en nuestro accionar que eso es posible. Les doy rápidamente algunos datos. Somos el sexto banco en materia de depósitos del sistema financiero argentino. Somos el octavo en préstamos, el quinto en patrimonio neto y el cuarto en cantidad de sucursales, filiales, como decimos nosotros. Tenemos dos millones de usuarios de nuestros servicios y cuatro mil quinientos empleados. Pero el 76% de nuestra cartera de crédito está asignado a financiar micros, pequeñas y medianas empresas. Para tener una idea, esta ratio es el doble del promedio del sistema financiero en cuanto al financiamiento al sector. También tenemos una enorme gama de desarrollo del vínculo con las entidades de la economía social. 11.350 entidades de la economía social, cooperativas, asociaciones de distintos tipos están vinculadas a nuestra entidad, reciben nuestro servicio, nuestro financiamiento. Tenemos además 5.600 dirigentes ad honorem. Les dije que teníamos 4.500 empleados y tenemos 5.600 dirigentes. Dirigentes que son asociados, usuarios, que participan de la gestión en la que nosotros denominamos gestión plena y pertinente, es decir, en el ámbito que cada uno le corresponde, ya sea la administración de la sucursal, filial, ya sea en los consejos zonales, ya sea en el consejo de administración. Cuando comenzamos nuestra labor, nuestra primera campaña publicitaria la hicimos con un eslogan: “la otra forma de ser banco”, porque entendíamos que había otra forma y que nosotros podíamos demostrarlo.
Nuestra gran experiencia es haber desarrollado lo que llamamos el Modelo Integral de Gestión, que parte de la idea de que la cooperativa es de los asociados y de las asociadas y de quienes eligen la cooperativa como su entidad financiera, se sienten parte de ella, pueden acceder a su dirección que es abierta y que pueden participar en todos los niveles de su actividad. En la riqueza y en la plenitud del funcionamiento de este modelo creo que está la principal fortaleza. Puedo decir que desde el punto de vista regulatorio en la Argentina hoy no tenemos ninguna discriminación, en todo caso la discriminación la tienen nuestros usuarios.
Las políticas públicas que afectan a las pequeñas y medianas empresas, a las economías regionales, a las cooperativas de servicio son nuestro mayor desafío. Cómo resolver el problema que tienen nuestros usuarios sin comprometer la fortaleza de esta entidad. Ustedes han hablado, lo hemos escuchado en otros paneles, del mayor riesgo que significa atender a sectores de menores recursos. La regulación no da ninguna ventaja en ese sentido y nos pone frente al desafío de tener que hacerlo en un plano de igualdad. Eso requiere mucha eficiencia de la gestión y nuestra mayor fortaleza está en el conocimiento que tenemos de los asociados, de los usuarios, a través de esas comisiones de asociados que interactúan de manera permanente. Tenemos un modelo integral de gestión y un plan de gestión y nuestro plan de gestión se compone de un 70% de objetivos comerciales y un 30% de objetivos institucionales.
Los objetivos comerciales son los que cualquier entidad tiene, es decir, cuántas cuentas abrimos, cuántos créditos damos, cuántas tarjetas de crédito colocamos. Nuestros objetivos institucionales se vinculan a cuántas reuniones de asociados hacemos en cada una de las filiales, a cuántas entidades de bien público logramos convocar a cada una de esas reuniones, cómo fortalecemos el entramado y la identidad y la identificación entre nuestra entidad y la comunidad en la que actuamos.
El modelo integral de gestión tiene lo que llamamos también premios; premios institucionales que reciben las filiales, que son utilizados luego para ayudar a entidades de cada una de las zonas de influencia de cada una de esas filiales. Para acceder a esos premios es imprescindible cumplir con la parte institucional del plan de gestión, no alcanza con cumplir con los objetivos comerciales y nuestros trabajadores tienen la misma responsabilidad. Si no ayudan a cumplir los objetivos institucionales de cada una de esas filiales, también ponen en peligro acceder al premio que les corresponde por su gestión en la administración de la empresa cooperativa.
En esa síntesis hemos transcurrido todos estos años que van desde nuestro nacimiento hasta la fecha. El modelo integral de gestión ha sido nuestra gran herramienta para enfrentar todos los desafíos que tenemos por delante, que tienen que ver con los avances tecnológicos y digitales, que tienen que ver con la necesidad de la utilización cada vez más amplia de la inteligencia artificial. Todos desarrollos que son imprescindibles porque de otra manera no podríamos ser adecuadamente competitivos, perderíamos.
Pero tenemos un enorme desafío. Todos sabemos que hoy la actividad financiera está en el teléfono y que cualquiera que tenga un teléfono cargado adecuadamente puede desarrollar prácticamente todas las actividades que se desarrollan en una actividad financiera y entonces aparece otra vez el gran desafío. Y acá voy a recurrir a una originalidad.
Acuñamos una frase sintetizada en dos palabras, que las voy a explicar porque no todos pueden estar obligados a comprenderla. Nosotros dijimos, decimos hoy, que la síntesis de nuestra gestión es la sumatoria de tecnología más parrilla. La parrilla es el lugar donde se asa la carne, la barbacoa, o como lo quieran llamar, en cualquier dimensión.
Con la parrilla sintetizamos la idea de que, si nos quedamos sólo con la tecnología, la distancia entre nosotros y los asociados se hace cada vez más grande. Perdemos el vínculo, perdemos lo que nos diferencia, perdemos el valor esencial que tiene la naturaleza de nuestro modelo. La parrilla sintetiza la idea de que tenemos que mantener viva esa actividad, esa actividad que hace que le demos a los asociados que ya no necesitan ir a la sucursal para hacer una operación bancaria, que lo pueden hacer de su casa, del teléfono o de la computadora, pero que encuentren que va a haber una actividad cultural, que va a haber una actividad recreativa, que habrá una cosa que lo motiva a seguir manteniendo ese vínculo. Hasta aquí esa ha sido nuestra medicina para enfrentar con éxito los desafíos que nos pone por delante toda la revolución tecnológica, todo el cambio que no podemos esquivar, que lo asumimos en plenitud, que tratamos de estar pari passu[1], mano a mano con las entidades financieras más desarrolladas y lo estamos logrando. Lo que ninguna de ellas puede hacer es poner la parrilla y ahí tenemos la ventaja y con esa ventaja queremos seguir compitiendo.
Referencias Bibliográficas
ACI (2026). En el Simposio de la ICBA se analizó el papel global de las instituciones financieras cooperativas. Disponible en: https://ica.coop/es/sala-de-prensa/noticias/simposio-icba-analizo-papel-global-instituciones-financieras-cooperativas
[1] Pari passu es una expresión en latín que se traduce literalmente como «con igual paso». En el ámbito legal y financiero significa “en igualdad de condiciones”, “al mismo nivel” o “sin preferencias”. Indica que dos o más partes, deudas, activos o acciones reciben exactamente el mismo trato y tienen la misma prioridad.
Cómo citar
Buffa, G. (2026). Simposio de la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA) de la Alianza Cooperativa Internacional . Revista Idelcoop, (249), pp. 33-48. ISSN Electrónico 2451-5418. Recuperado de https://idelcoop.org.ar/revista/articulo/simposio-de-la-asociacion-internacional-de-bancos-cooperativos-icba-de-la-alianza-cooperativa-internacional/
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Complementos
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Ariel Guarco en el Simposio de la ICBA en Naciones Unidas
Mensaje del presiente de la Alianza Cooperativa Internacional y de Cooperar durante el Simposio convocado en Naciones Unidas por la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA) el 28 de mayo
Ver discurso de Ariel Guarco -
Carlos Heller en el Simposio de la ICBA en Naciones Unidas
Mensaje del presiente del Banco Credicoop durante el Simposio convocado en Naciones Unidas por la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos (ICBA) el 28 de mayo
Ver discurso de Carlos Heller